La Secretaría de Economía y la Representación Comercial de los Estados Unidos (USTR) concluyeron con éxito la primera ronda formal de negociaciones para la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC). El encuentro, celebrado los días 28 y 29 de mayo en la capital del país, se desarrolló en un ambiente constructivo y sentó las bases para blindar la competitividad de la región.
Para el sector del autotransporte y la manufactura pesada, esta primera jornada resulta clave, ya que los equipos técnicos centraron sus esfuerzos en temas prioritarios para la cadena de suministro global: reglas de origen del sector automotriz, acero, aluminio y seguridad económica.
“La fortaleza del tratado reside en la integración de sus cadenas de valor y en las reglas que han hecho de América del Norte la plataforma manufacturera más competitiva del mundo”, reiteró la delegación mexicana durante las mesas de trabajo.
Certidumbre para la inversión y el empleo
Ambos países llegaron a la mesa con posiciones sólidas y basadas en evidencia, con el objetivo mutuo de generar certidumbre para la inversión y preservar los empleos vinculados directamente al sector exportador. En un contexto donde el movimiento de mercancías por carretera es el motor del comercio bilateral, la estabilidad regulatoria del T-MEC se perfila como el factor más crítico para la industria.
Calendario de las próximas rondas de negociación
Con el fin de mantener un ritmo de trabajo intenso y ordenado para la revisión conjunta de 2026, las delegaciones confirmaron las fechas y los focos estratégicos de los siguientes encuentros:
- Segunda Ronda (16 y 17 de junio | Washington, D.C.): Se dará continuidad a las reglas de origen y se incorporarán formalmente los temas de agricultura y condiciones de competencia equitativa.
- Tercera Ronda (Semana del 20 de julio | Ciudad de México): Estará orientada al cierre de puntos pendientes y el desahogo de la agenda técnica global.
Con este arranque, el sector empresarial y logístico de América del Norte recibe una señal clara de estabilidad, orientada a fortalecer la prosperidad compartida y a garantizar que el flujo comercial en las fronteras siga operando bajo reglas claras y competitivas.







