La Administración Trump anunció el lanzamiento oficial de la “Operación Encrucijada de Estados Unidos”, una iniciativa interinstitucional a nivel nacional destinada a investigar, desmantelar y sancionar redes de fraude en la industria del transporte por carretera y la emisión de Licencias de Conducir Comerciales (CDL, por sus siglas en inglés).
Como primera medida de esta operación, el Departamento de Transporte de EE.UU. (DOT) decretó el cierre de emergencia de 270 escuelas y centros de capacitación para conductores comerciales que operaban al margen de los requisitos federales.
De los centros clausurados, 110 escuelas fueron sancionadas tras confirmarse mediante análisis de datos que aprobaban de manera fraudulenta a conductores que no superaban las pruebas obligatorias de dominio del inglés, acumulando más de 5,000 infracciones. Adicionalmente, el departamento ordenó el cierre de otras 160 organizaciones de capacitación que presentaban graves irregularidades, tales como el uso de instructores sin licencia, falta de retención de documentación de evaluaciones y carencia de instalaciones adecuadas (incluyendo la falta de aulas o espacio físico para maniobras de camiones).
El secretario de Transporte, Sean Duffy, subrayó la gravedad de las infracciones: “Se trata de escuelas responsables de 5,000 de las infracciones relacionadas con el dominio del inglés, es decir, es obligatorio hablar inglés para operar un vehículo comercial. Existen escuelas que conocen la regla, pero aun así aprueban a alumnos que no hablan el idioma”, detalló Duffy, recordando que esta normativa lleva décadas vigente.
En paralelo, el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) ejecutó una serie de redadas simultáneas en más de 200 escuelas distribuidas en 23 estados del país. Como parte de estos operativos, se ha iniciado una auditoría a nivel nacional enfocada en los examinadores externos encargados de otorgar las licencias comerciales. Hasta el momento, las autoridades han confirmado el arresto de tres conductores, en un esfuerzo continuo que también involucra a agencias de inmigración enfocadas en trabajadores y conductores que violan las leyes migratorias vigentes.
El vicepresidente de los Estados Unidos, JD Vance, destacó el impacto directo de esta operación en la economía y la seguridad nacional: “Durante demasiado tiempo, la administración Biden en particular —así como los estados que colaboran con ella— permitieron, en la práctica, que circularan decenas de miles de conductores con licencias comerciales obtenidas de forma fraudulenta”, afirmó Vance. “Sabemos que el transporte de carga es una de las mejores fuentes de empleo para hombres sin estudios universitarios; por tanto, esta situación no solo afectaba a sus puestos de trabajo, sino que también hacía que nuestras calles y carreteras fueran mucho menos seguras”.
Un esfuerzo continuo por la seguridad vial
La “Operación Encrucijada de Estados Unidos” consolida una estrategia que la Casa Blanca ha impulsado durante el último año y medio para regular la expedición de permisos comerciales. Desde el inicio de esta administración, los esfuerzos federales han logrado:
- Retirar de las carreteras a más de 28,000 conductores sin dominio del inglés.
- Obligar a los estados a cancelar más de 30,000 licencias emitidas ilegalmente a conductores extranjeros.
- Eliminar de los registros federales a más de 8,000 escuelas de formación no cualificadas.
- Establecer la obligatoriedad, desde el pasado mes de febrero, de que todos los exámenes para licencias de camión y autobús se presenten exclusivamente en inglés.
El Gobierno reafirma su compromiso de trabajar a través del Departamento de Transporte, el Departamento de Seguridad Nacional y diversas fiscalías federales para erradicar las prácticas ilegales que comprometen la seguridad de las carreteras y la integridad laboral del sector del transporte de carga en los Estados Unidos.







